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Un jardín con sabor a fresas

04/03/2016

Cultivar fresas y fresones es sencillo, fácil y apetitoso. Por sus características se pueden plantar tanto en el huerto como en el jardín o incluso en un tiesto del balcón, ya que no requieren mucho espacio ni dependen demasiado de la luz directa del sol. Obtendrás una de las frutas más deliciosas: ¡de la mata a tu paladar!



El hábitat natural de las fresas (género Fragaria) son los claros de los bosques de los climas templados. A partir de ahí se puede deducir fácilmente qué condiciones de suelo, iluminación, temperatura y humedad necesitan.


• Suelo: Tanto las fresas (Fragaria vesca) como los fresones (cultivares obtenidos a partir del híbrido Fragaria x ananassa) requieren un sustrato algo ácido; si es básico suelen aparecer problemas de clorosis. Prefieren los suelos que drenen bien (para evitar la podredumbre de las raíces), aunque capaces también de retener agua. El contenido de materia orgánica del sustrato debe ser más bien alto, de hasta el 5%.



• Iluminación: Toleran bien una exposición sombreada. Demasiadas horas de sol directo pueden dañar hojas y frutos.

• Temperatura: Son capaces de soportar heladas fuertes en invierno y calor intenso en verano, pero su temperatura ideal de fructificación se sitúa en torno a los 18°. En climas muy cálidos pueden fructificar con mayor dificultad, ya que suelen necesitar acumular horas de frío (por debajo de 7°) para romper la latencia invernal.

• Riego: Las fresas y fresones no llevan bien la carencia de agua, especialmente durante el periodo de fructificación.



Cómo tener éxito en el cultivo
Si decides realizar tu plantación de fresas en el huerto o el jardín, sitúala directamente en zonas donde no podrías plantar otras especies, como al pie de árboles o arbustos, al lado de muros, casetas, etcétera. Conviene plantarlas en un caballón que favorezca el drenaje del agua de riego, y cubrir el suelo con un acolchado orgánico que proteja a la planta de factores climáticos extremos, mantenga la humedad, aporte materia orgánica, frene el crecimiento de malas hierbas, e impida el contacto de los frutos con la tierra.



En cultivos intensivos, en lugar de acolchado se suele usar un plástico negro, que tiene la ventaja de impedir casi por completo la aparición de malas hierbas, a la vez que acumula calor, lo que elimina algunos patógenos del suelo.



Si dispones de un pequeño invernadero o un túnel conseguirás adelantar la fecha de producción de los frutos. También puedes fabricar un microtúnel con aros metálicos y polietileno transparente: no protege tanto del frío como un invernadero grande pero te ayudará a ganar algunos grados de temperatura que permitirán adelantar y ampliar el tiempo de cosecha.

Por semillas o plantones


Puedes obtener tus plantas por semilla (los semilleros suelen iniciarse en abril-mayo) o por plantones, que ya se venden en los centros de jardinería con las horas frío necesarias para fructificar. La recolección abarca toda la primavera; en agunos cultivares incluso se prolonga hasta la llegada de las primeras heladas. Los frutos se deben recolectar cuando están bien maduros para disfrutar al máximo de su aroma, sabor y textura.



Fresas y fresones para cultivar en casa

Existen alrededor de 20 especies de fresas y fresones del género Fragaria, pero si se suman híbridos y cultivares alcanzan más de un millar de tipos diferentes, con frutos de distintos tamaños, colores, aromas y sabores. Fresas y fresones se distinguen principalmente en que las primeras son, en general, de aroma más intenso y menor tamaño, en tanto que las segundas son frutos más grandes y más dulces.


(Fuente: verdeesvida.es)

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